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LA RELIGION DE LOS WAYUU SIEMPRE A ESTADO PRESENTE

LA RELIGION DE LOS WAYUU SIEMPRE A ESTADO PRESENTE

de Isaac Barros Pana, el Martes, 25 de octubre de 2011, 17:12

                 

“Las misiones capuchinas fueron uno de los instrumentos de dominación que la corona española implemento en su objetivo de reducir, sujetar y explorar a los nativos en el periodo colonial y, luego, también implementados durante la Republica”  José Polo Acuña. Etnicidad, conflicto social y cultura fronteriza en La Guajira (1700-1850) pág. 42

A mis hermanos wayuu con el mayor de los respetos y sobre todo a nuestros Alaulayus, hombres y mujeres creyentes en el catolicismo o en otra religión,  me dispensaran, pero mediante esta nota, pretendo aclarar como aun en la gran mayoría de cada uno de los wayuu, permanece  nuestra religión ancestral.

Religión, una palabra a los que los wayuu hemos definido como catolicismo, y recientemente, otros la definen también como cualquiera de las nuevas religiones que han llegado hasta WOUMAIMPA (nuestra tierra) tales como los testigos de Jehová, evangélicos y demás. Estas religiones que llegaron como objeto de dominación hacia los wayuu, a pesar ya de su largo tiempo, no han podido debilitar la creencia espiritual propia de los wayuu. Nuestros abuelos y abuelas, padres y madres y aun muchos de nosotros hemos estudiado en internados y colegios de orden religiosa occidental. La ignorancia, el no entendimiento de lo que realmente buscaron los Alijunas en WOUMAIMPA y la vil mentira que hasta hoy mantienen los llamados ejercito de Cristo, o del Reino, o del Dios de los Cristianos, ha causado que hasta nuestra espiritualidad wayuu se hayan filtrado muchos de los rituales religiosos de los occidentales. Pero al igual que otras prácticas y elementos que adoptamos los wayuu de occidente, sabiendo mantener las nuestras, también en el campo de la religión mantuvimos y mantenemos aun las nuestras.

Hasta lo que he dicho no es para alarmarse, pero alguien, wayuu como yo, tiene que empezar a tocar estos temas. A continuación hare una serie de preguntas y cada quien se responderá internamente y por qué no, mejor escribir un comentario al final de esta nota.

¿Quién no ha soñado y contado su sueño a sus mayores?

¿A quien nunca lo han encerrado por algún mal sueño u otra circunstancia?

¿Quién, que se le muere un familiar o una persona cercana no permite que si está en una morgue le hagan autopsia?

¿Qué wayuu no hace un segundo velorio?

¿Existe alguna LANIA (contra) familiar?

¿Tiene o tuvo mi abuelo o abuela alguna LANIA?

¿Quiénes tienen alguna Outs en su familia, no la consulta? y ¿Quienes no las tienen, no buscan la consulta de estas?

¿Si la iglesia cristiana pide como diezmo o como ayuda los collares en oro y piedras (tumas, coral etc.)  Qué han sido de nuestras generaciones antiguas, los entregaríamos?

Faltaría por hacernos muchísimas otras preguntas. Hoy día que los wayuu en general nos encontramos en plena búsqueda de reafirmar nuestras costumbres, creo que este tema de la religión no se debería quedar atrás. Nuestros Alaulayus lo están haciendo, muestra de ello lo puede ser la Junta Mayor Autónoma de Palabreros o si prefieren otro ejemplo se pueden citar la cantidad innumerable de artesanas wayuu que están nuevamente enseñando a sus hijas y nietas a tejer,  lo mismo pasa con los hombre que están recuperando el tejido wayuu que se estaba perdiendo en la elaboración de los aperos de los caballos. De igual manera estos viejos se han sentido impulsado por la inmensa cantidad de jóvenes wayuu que hoy día nos encaminamos en la búsqueda y rescate de nuestra propia cultura.

Basta solo darse cuenta, que anteriormente, cuando nos hicieron entrar en vergüenza cultural. Los hombres se quitaron la Ci`irra y ya casi no se recordaba la Sheempara, hoy muchos jóvenes usamos la Sheempara y así las mujeres comenzaron también a usar pantalones y vestidos largos. La pregunta es ¿Cuándo comenzó esta situación?  Ya  mucho he escuchado decir que en los internados indígenas, no se les permitía usar mantas a las niñas wayuu, muchas de estas niñas fueron nuestras madres. Cuántas de ellas no pudieron tener un encierro en su paso de niña a mujer, por que los curas y las monjas no permitieron que se llevaran a las niñas a las rancherías para tal ritual y enseñanza.

A pesar de todo lo ocurrido, y cuando hoy halla mujeres que mal interpreten el matrimonio wayuu con una venta, aun se siguen entregando las dotes por la mujer amada y así muchas de nuestras creencias religiosas ancestrales se mantienen, a pesar de que en un velorio se escuche una misa, aun se sacrifican animales para que estos sean el rebaño del fallecido en Jepirra, aun cuando en nuestras tumbas hallan cruses sobre ellas, jamás he escuchado que un wayuu haya llevado a su muerto a una iglesia para cremarlo, es así como los wayuu se mantiene nuestra religión, solo que no sabemos que esos rituales y creencias se llaman también religión.

Recuerdo también que estamos en un mundo diverso y globalizado, y en este mundo hay espacio también para las religiones. Las religiones incluso dialogan entre sí, solo por mencionar algunos ejemplos podríamos citar la visita de Benedicto XVI a la “Cúpula de la Roca”  la cual es el tercer lugar sagrado para los musulmanes. Juan Pablo II en 1999  recibió la visita en el Vaticano  del primer patriarca de la Iglesia Ortodoxa y así muchos encuentros entre religiosos de una religión y otra diferente. Es por ello que pienso que los wayuu podemos hablar de nuestra religión y diferenciarla de otras religiones como la católica y la de los testigos de Jehová que hoy día intentan satanizar nuestros rituales en aras de que desaparezca la religión ancestral de los wayuu

No es un ejercicio que pueda lograr de un día para otro su objetivo final, de volver a nuestra propia religión. Así como les costó trabajo a los capuchinos y demás religiosos de afuera inducirnos en sus religiones, así también nos costara a nosotros rescatar nuestras creencias.

Es algo que está en nuestras mentes y que nuestro subconsciente lo saca a flote cada vez que puede, por eso solemos decir “hay Dios mío” y por otro lado apretamos la mochilita roja donde se encuentra la Lania.